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A la Sagrada Majestad de la VERDAD

Thomas Taylor

domingo, 7 de junio de 2009

ANNIE BESANT- PALADÍN DE INDIA

Daniel Ross Chandler, ‘The Theosophist’, Octubre de 2.000

Durante los finales del siglo XIX y principios del siglo XX, el creciente nacionalismo y el arrollador interés por la independencia política de India, se hicieron manifiestos a través del primer Congreso Nacional establecido en 1.884. En medio de este fermento madurado por el tiempo y la tormenta siempre creciente, Annie Besant estimuló la conciencia nacional India denunciando las distinciones y divisiones de castas, oponiéndose al matrimonio de niños, y promoviendo la educación. Ella prefería el auto-gobierno bajo la conducción británica hacia el estatus colonial a la condición de estado independiente.

En el otoño de 1.913 presentó una serie de ocho conferencias, ‘Despierta, India’, en la cual denunció las animosidades que separaban a India en campos hostiles, promovió la reforma del sistema de castas y la abolición del matrimonio de niños, apoyó los derechos femeninos, y recomendó revivir el auto-gobierno de las juntas campesinas. Fundó un periódico semanal, el Commonweal; compró un moribundo periódico diario de Madrás y lo transformó en Nueva India. A través de estos periódicos, abogó por el auto-gobierno, por el fin de los prejuicios raciales, y por condiciones de vida mejores. Mientras ayudaba a la reconciliación entre los miembros del Congreso Nacional trabajó para establecer la Liga por un Gobierno Propio (the Home Rule League) en 1,916. Cuando el Congreso apoyó el principio de Gobierno Propio, su nombre se mencionó para la presidencia.

Besant se convirtió en una rebelde inexorable que consiguió un lugar entre los disidentes y los protestadores que, con justa indignación, incesantemente sacudían a sus contemporáneos de su tranquilo dormitar. En el verano de 1.917, el Gobernador de Madrás le ofreció a ella una alternativa: salvoconducto para regresar a Inglaterra o ser llevada a un campo de internación. Ella indignada rehusó retornar a Inglaterra y prefirió la prisión. Cuando partió de Madrás para su confinamiento, se arremolinaron enormes multitudes. Grupos de protesta brotaron por toda India. Gandhi propuso que los simpatizantes condujeran una peregrinación de mil millas entre Bombay y la casa de Annie Besant. Después de 94 días, fue liberada. Cuando estuvo en prisión varios comités de provincia presentaron su candidatura para la presidencia del Congreso Nacional de la India. La reunión de esta asamblea histórica durante diciembre de 1.917, fue descrita por Dinnage:


Fue el Congreso más numeroso reunido jamás. Se construyó especialmente un gran anfiteatro con asientos para más de nueve mil personas; la procesión que se alineo para la llegada de Annie fue la más grande conocida. Banderas y gallardetes fueron colgados a lo largo de la ruta, tocaban las bandas, pétalos de flores se arrojaban a sus pies.

La dama entrada en años, imponente, de cabellos blancos, aceptó representar a toda India en un admirable discurso ante el trigésimo segundo Congreso Nacional Indio. Arundale lo describió como uno de los más bellos documentos producidos durante su extraordinaria carrera, una presentación por la cual ella pudiera desear ser recordada. Reconociendo que la elección para la presidencia era el más alto regalo que la gente de India le otorgaba, ella declaró cuando la selección fue hecha que por primera vez en la historia un funcionario público elegido fue encarcelado como persona peligrosa. Ella fue coronada con honor durante las horas en que fue humillada.

Ella mencionó que no era India de nacimiento sino hija de una pequeña isla situada en el mar del norte en donde fueron creadas las instituciones libres. Se presentó a sí misma como una persona que fue criada en una Inglaterra que se oponía a la tiranía y resistía a la represión. Annie Besant dijo que ella simbolizaba la unión entre Gran Bretaña e India. Ella exhortó a la audiencia a seguir los pasos del gran estadista y adalid de la Liga por un Gobierno Propio para la India, Dadabhai Naoroji.

Dijo que una nueva era no podía comenzar hasta que la vieja era no hubiera pasado. Los elementos que destruyeron una civilización anterior debían ser eliminados. Durante la Primera Guerra Mundial India estuvo al lado de Gran Bretaña aunque India no tenía la independencia política y sufrió una legislación coercitiva que superó al despotismo alemán. Durante estos acontecimientos históricos ella percibió ‘procesos de la divina alquimia que aparta el espíritu del bien de la acción maligna, y consagra al servicio las cualidades evocadas por la rebelión.’

Besant sostuvo que la ayuda de India a Gran Bretaña puso en evidencia el deseo de India de permanecer en el Imperio, que la Liga por un Gobierno Propio para India era absolutamente necesaria para la seguridad futura del Imperio. Observando un ‘nuevo espíritu’ que llenaba a la antigua India, corroborando un movimiento global desatado por la Guerra Mundial, justificando la Liga por un Gobierno Propio, Besant afirmó que la libertad sigue siendo el derecho de nacimiento de toda nación. Ella pidió la cooperación del congreso a pesar de los aparentes desacuerdos. Se identificó como una India por el amor y el servicio aunque no por nacimiento, estaba convencida de la gloria de India y determinó luchar en las líneas del frente de batalla y servir con lo mejor de su habilidad.


¿Hay alguna otra tierra que evoque tanto amor por su espiritualidad, tanta admiración por su literatura, tanta reverencia por su valor, como esta gloriosa Madre de Naciones, de cuyas entrañas surgieron las razas que ahora, en Europa y en América, están liderando el mundo? ¿Y ha sufrido otra tierra como nuestra India ha sufrido desde cuando su espada fue rota en Kurukshetra y las gentes de Europa y de Asia cruzaron sus fronteras, arrasaron sus ciudades, y destronaron sus reyes? Ellos vinieron para conquistar, pero terminaron siendo absorbidos.

Besant estaba convencida de que el Divino Artífice integró una sola nación de todos estos pueblos mezclados. Habiendo visto las poderosas civilizaciones del pasado histórico surgir y declinar, ‘ver a la Crucificada entre las Naciones, erguirse ahora en ésta su mañana de Resurrección, la Inmortal, la Gloriosa, la Siempre Joven.’ La oradora imaginó el Esplendor de Asia como la luz y la bendición para el mundo.

En abril de 1.919, cuando el General Dyer disparó sin aviso sobre una multitud de Indios desarmados reunidos en Amritsar en Punjab , toda la India fue ultrajada. Annie le recordó al público que ella había pronosticado que la no-violencia de Gandhi precipitaría la violencia. Cuando el Congreso Nacional aprobó la no-violencia de Gandhi, ella se retiró de la política y pronosticó futuros derramamientos de sangre. Ella propuso que los líderes Indios redactaran una constitución para su país que pudiera ser reconocida por el Parlamento Inglés, como un paso hacia el auto-gobierno. Se presentó un documento como medida privada de un miembro, se le dio una simple lectura, y se archivó.

Annie Besant fue maravillosamente elocuente y efectiva como fogosa oradora pública. Sri Prakãsa la describió como una gran artista en el manejo de las palabras que cuando salían de su boca eran como música; su voz subía y bajaba cuando hablaba, como olas del mar surgiendo en un perfecto ritmo. Ya fuera la audiencia pequeña o grande, ella respondía con propósito serio y expresión elocuente. Sus discursos se desarrollaban detalladamente durante su presentación preliminar, y no empleaba ni manuscritos ni notas. Ella gustaba terminar excitando emocionalmente a su audiencia hasta un alto grado dejándola con una ‘escena peculiarmente trágica o patética creada por la magia de sus palabras’. Rara vez se cuidaba de divertir a una audiencia o mostraba su anticipación a la risa.

Se arreglaba con mucho esmero y se vestía bellamente de blanco. Usualmente comenzaba sus conferencias pidiendo a un conocido leer una plegaria Sánscrita. No le gustaba que alguien hablara después de que hubiera terminado. ‘Ella terminaba justamente en el momento cumbre de su elocuencia,’ señaló Prakãsa, ‘y se sentaba o abandonaba la tribuna, dejando que la audiencia aplaudiera y demostrara como quisiera.’ Annie Besant fue considerada como uno de los más poderosos oradores dondequiera que hablaba. Nethercot escribe:


En 1.885, antes de cumplir los cuarenta, la señora Annie Besant era conocida en todo el mundo de habla inglesa, y por muchos en el Continente, como una de las más notables mujeres de su tiempo. Ella era... una oradora cuyo poder era tan arrollador y cuyo encanto tan potente que Bernard Shaw fue uno entre miles que la elogió como la oradora más grande del siglo.

Durante el verano de 1.921, cuatro mil delegados de treinta y nueve países se reunieron en París con motivo del primer Congreso Mundial de los Teósofos. Annie, de setenta y tres años, rememoró en vasta retrospectiva sus muchos años como oradora, escritora y competente administradora. Antes de cumplir sus ochenta y ocho años, en septiembre de 1.933, murió apaciblemente. Nethercot concluye apropiadamente:


En 1.933 los periódicos del mundo, en largos artículos obituarios, anunciaron su retorno al ‘todas partes’, de donde estaba convencida retornaría en una nueva reencarnación pasa asumir el trabajo que había dejado inacabado a la edad de ochenta y cinco. Ella había llevado muchas vidas durante esos años ¾todas ellas plenas, muchas de ellas tan diferentes que hubieran podido pertenecer a personas completamente distintas, y algunas tan increíbles que parece imposible que hubieran sido vividas.


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